LA FLOR DE CRISTAL

Con los ojos negros agatados, y la piel delicada como el pétalo de una flor, emergistes de un océano lleno de tormentas internas y sobrevivistes a mil batallas sin espada y con mucho amor.

Tu, mi lucero de vida, mi heroina, todavía me pregunto como puede existir una roca tan sensible y delicada como una flor de cristal y tan viva que ni un llanto de recién nacido.

Te quiero y admiro hasta el fin de mis días……

Cadáver exquisito

No hubo temblor,
y en la magia está tu cuerpo,
y en tu cuerpo está mi alma.
Enciendo un cigarrillo y saboreo el humo,
se me queda el sabor en la boca.
Una resaca pálida de madrugada flota en el aire
cuando el sol abraza la luna.
Aquí, resucitando a los muertos,
llenándonos de su energía eterna.

Mi corazón es un cubo vaciado...

Mi corazón es un cubo vaciado en una tierra fértil.

El cubo, vivo y capaz de dar vida, se muere en el intento por salvar aquella tierra seca y desagradecida. Vacía todo su ser en ella.

La tierra, tu corazón, hizo que el mío se secara.

La luz no deja huellas en la nieve

Anochece. El camino por el que anda el coche entra en un bosque de árboles sin hojas; a un lado, una pequeña colina se pierde en la oscuridad, al otro, el coche dibuja lo que seguramente es un lago congelado. A nuestro alrededor, una capa de nieve recién caída nos muestra el camino y los altibajos del paisaje. Es precioso, me siento como si estuviera dentro de una postal. Lo más importante es que estoy con él.

Entramos en una cabaña de madera a juego con el paisaje. De repente, me doy cuenta de que no estamos solos. Una noche romántica se convierte en una velada entre amigos.

El alcohol no llega a reposar más de media hora en los vasos y la cocaína es la invitada de la noche.

¿Jugamos al juego de la verdad? Cada beso, un morreo; cada verdad, un deseo y cada atrevimiento, un polvo. Si fallas alguna prueba te quitas una prenda, así de fácil.

Pronto, el juego se transforma en orgía y yo ahí en ese espectáculo. Participo de todo pero lo único que quiero es estar con él, sola con él. Entretenido en unas piernas que nunca le gustaron, él ni siquiera me mira.

En el momento en que los excesos empiezan a cansar, se van formando parejas extrañas e inesperadas, fruto de la locura de la noche. Me siento sola.

Quiero gritar y casi lo consigo. Salgo de la cabaña, me intento mezclar con el paisaje y espero al amanecer. Dolor, temor, tristeza y rabia. Cuando llega, con el sol en la cara, por fin sé que, como dice el poeta, la luz no deja huellas en la nieve.

Mar

Inmenso contenedor de agua, sal, animales, plantas, barcos, desperdicios y personas.
También está lleno de alegría, para los que han de volver a casa; tristeza, por los que no volverán nunca; esperanza, para los que necesitan alimentarse; riesgo, para los que buscan aventuras.
Para mí, el mar está lleno de paz. Cuando necesito desconectar del mundo, ahí está, en mis pensamientos. Cierro los ojos y veo una lengua de piedras que se introduce en él, sentada sobre una, contemplo la línea donde el mar se junta con el cielo, hipnotizada. De vuelta, me acuno con el sonido de sus olas.

El cuerpo, fabuloso II

Me enamoré, no podía hacer otra cosa.
He de decir a mi favor que la playa siempre me ha hecho estar sensible.
Lo veo.
El cuerpo es como un delfín encallado en la orilla.
Un delfín blanco con curvas tan bien definidas que me vuelven loco.
Las olas que lo devoran son esbirros del mar que intentan llevarlo a sus adentros.
Sus piernas son como jamones, prietas y apetitosas.
La piel dorada por el sol como el color de la cáscara de un huevo rubio.
Sus cabellos se retuercen como las caracolas al morir, son serpentinas que se deshacen en espirales.
Me enamoré de ese cuerpo fabuloso.

Una línea ...

Una línea que cesa pronto en el ritmo del dibujo antes de recomenzar en otra parte del papel buscando una nueva dirección...

A mi madre


Nuestras vidas se habían separado.
Después de 30 años casados me di cuenta de que habíamos crecido, cada uno de una forma distinta.
Parte de mi vida con él era tiempo olvidado.
Una línea que cesa pronto en el ritmo del dibujo antes de recomenzar en otra parte del papel buscando una nueva dirección.
Esa dirección ya no iba paralela a la suya. Seguramente no serían paralelas nunca más.
Disfrutaba con la lectura, el cine, con la compañía de mis hijas y de mi familia.
Nunca supe con qué disfrutaba él.
Definitivamente, la dirección de nuestras vidas ya no era la misma.