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Hacer cima


Ahora,
que el sueño es hoy,
que con mis manos
he tocado el cielo.

Ahora,
que lo soñado
ya no es sólo
lo imaginado y perseguido.

Ahora,
que puedo recoger,
entre la mirada húmeda
y el corazón desbordado,
toda la belleza y la magia
del duro peregrinar.

Ahora vuelvo.
Para acariciarte
con mis manos de cielo,
llenas de soles y estrellas,
para recostarme en tu piel,
y entre las alas de tu alma
soñar tus sueños,
para mirarte a los ojos,
y que puedas ver en los míosla inmensidad del universo

Laberinto


En un laberinto de palabras
encierro mis recuerdos.
No vuelvo la mirada.
Alargo mis manos
y cojo del pasado
las estrellas que oscurecen.
Una lágrima de luz
les contagia su brillo.
Bautizo nuevos astros
paridos en antiguas explosiones.
Mis ojos adivinan nuevos horizontes.

El espejo y el deseo

Tenía los ojos grandes, luceros, verdes.
Paseaba el encanto de su mirada
entre todas las miradas que deseaba atrapar,
con un suave pestañeo.
En otros brillos detenía su andar,
buscando un espejo que reflejara su belleza.
Desde un pequeño balcón en penumbras
ella observaba cuanto iba sucediendo.
En un descuido él se ocultó de su vista
y al momento le tenía a su lado.
La oscuridad del lugar no le importaba.
Él sólo quería oír su voz.
Que recreara y alimentara su pensar
con palabras que ella bien sabía pronunciar.
La vida, el deseo, la belleza, el amor ...
Cada vez más cerca de su cuerpo
sólo pedía oírla, olerla, atraparla y estremecerla
con el calor de unos brazos
que empezaban a rodear sus hombros
La voz de ella perdía fuerza,
sus ideas empezaban a retroceder y sólo una avanzaba,
entre una nebulosa de fantasías.
Las palabras se ahogaron en su garganta
y buscó sus luceros, verdes, grandes ...
Él susurró: -No te gires, no me mires;
el día que el misterio de tus ojos sea mi espejo
viviré sólo para perderme en ellos,
me convertiré en un ser sin más voluntad
que la de tus deseos.

Celebrando su muerte, hoy 1 de noviembre

El mundo entero
es el recipiente
donde vuelca su dolor,
su morir en vida.
Las ilusiones rotas,
un tormentoso mar de quejidos.
Sus negros pensamientos,
ríos de oscura tinta
con la que escribe
su mal habida cercanía.

El odio a Dios padre,
Virgen madre y
Espíritu Santo enfermo.

Toda la envidia
que le convierte en un monstruo
enfundado en un querer ser hermoso.
El cruel chantaje
escondido en sus promesas.
El lastre de reproches
hacia adentro,
hacia afuera.

No os dejéis atrapar por su hipnótica mirada!
¡Matad al pesimista de pupila enlutada!

Este placer de doblarse...

Pensaba la vida
como un pañuelo de seda.
Imaginaba su alma,
decorada con palabras
de tenues colores.
Los sentimientos bordados,
dibujando sonrisas,
insinuando lágrimas.
El deseo,
pintado, confundido
entre las palabras y los sentimientos ..
Cuando necesitaba huir del mundo
pensaba la vida, su vida,
como un pañuelo de seda.
Cerrándose en cuatro pliegues
bien marcados,
se recostaba en sus silencios,
hilvanaba sus ideas
mientras se refugiaba plácidamente,
en este placer de doblarse ...